sábado 31 de octubre de 2009

Voces Hibridas: Releyendo a García Canclini

Néstor García Canclini


México celebró en grande los 70 años de Edad de Néstor García Canclini, con un significativo homenaje por su inmensa labor teórica en el campo de la cultura, hoy reconocida a nivel internacional.

Este homenaje a Néstor García Canclini, se ha llevado a cabo con un Seminario titulado “Voces Hibridas”, en la que se abordaron los temas de Ciudad, Juventud e Interculturalidad. En Seminario, celebrado del 27 al 29 de octubre, tuvo como sede el Auditorio "Pedro Ramírez Vázquez" de la Universidad Autónoma Metropolitana. Contó con la participaron de connotados expositores, tales como Jesús Martín Barbero, George Yúdice, Eduardo Nivón, entre otros; que desde diversas perspectiva analizaron sus aportes conceptuales y teóricos.

A continuación reseño el texto introductorio al Seminario homenaje al maestro argentino, Néstor García Canclini.

Hace más de treinta años llegó a nuestro país Néstor García Canclini y desde ese momento hizo de México su nación por elección. Inicio así un trabajo intelectual que ha marcado profundamente los debates sobre la cultura en América Latina. Su influencia sobrepasa las audiencias especializadas y alcanza lo que podríamos llamar públicos "generales", pues sus trabajos y opiniones se discuten en diversos ambientes artísticos y políticos, además de en las áreas académicas de la comunicación, la sociología, la antropología, la filosofía y los estudios latinoamericanos y culturales, entre otras.

La trascendencia de García Canclini posiblemente radica en que ha buscado el diálogo con el pensamiento actual sin contemporizar con las modas, de forma que aunque a lo largo de su vida académica ha dialogado con y sobre el pensamiento más novedoso en la teoría y en el arte, ha sido igualmente indudable su firme compromiso con la modernidad.


Resulta sorpendente que no se haya realizado hasta ahora un balance serio y riguroso del impacto del trabajo intelectual de Néstor García. Su próxima llegada a los 70 años, puede ser la ocasión adecuada para que las comunidades artísticas y académicas reflexionen sobre las aportaciones conceptuales y prácticas de este importante intelectual latinoamericano, sin dejar de lado las críticas que diversos especialistas han formulado a su trabajo.


"Honor a quien honor merece"
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Datos Biográficos de Néstor García Canclini

jueves 22 de octubre de 2009

Las Reformas Constitucionales: ¿campo de la gestión cultural?

Reunión de trabajo de la Red Iberoamericana de Gestores Culturales "Ñandutí"
Faro de Oriente, Ciudad México



Carlos Santos*

En el Informe elaborado por la red iberoamericana de centros y unidades de formación en gestión cultural, coordinado por Alfonso Matinell, se llama la atención sobre el estado incipiente en la sistematización de las experiencias del campo de la gestión cultural. [1]

En ese mismo informe, en su Presentación, Francisco Piñón Exdirector de la OEI, señala con agudeza que “La gestión cultural es sin duda un campo emergente, con una gran fuerza dinámica, tanto desde la óptica de favorecedora de la cohesión y el desarrollo de las sociedades, como desde la perspectiva de la cultura como generadora de riqueza y empleo. Ciertos conceptos acuñados en los últimos años –controvertidos en algunos casos– como los derechos culturales y la gestión de la diversidad cultural, “la cultura da trabajo” o la excepción cultural, terminan por explicar el creciente interés por este campo profesional.”.

Esta última cita entrevé, cómo en el campo profesional de la gestión cultural los nuevos tópicos se abren paso, independientemente, de los cuestionamientos existentes. Sin embargo, la gestión cultural mantendrá sus reservas hacia nuevos campos mientras siga sujeta a concepciones y prácticas culturalistas y economicistas de la cultura, las cuales reducen, en gran medida, la visión de totalidad hacia los procesos de la cultura.

Durante el I seminario de formación de formadores en el campo de la gestión cultura, convocado por la Red de Centros y Unidades de Formación en Gestión Cultural IBERFORMAT, que con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Centro Nacional de las Artes –CENART de CONACULTA– en 2003; sus participantes, se declararon a favor de condicionar una base de definición sobre gestión cultura, cito: “…que sin encasillarse pueda identificar códigos de comprensión y relación, que admita su diversidad y caracterización propia, dependiendo mucho de los contextos específicos, de los ámbitos y énfasis de desarrollo y atendiendo las necesidades del medio de intervención territorial, local o regional y los intereses de los distintos colectivos.”
[2]

Sin embargo, con este principio activo para la definición del campo de actuación de la gestión cultural, abrazaríamos la esperanza de no caer en una interpretación empirista de los “códigos de compresión y relaciones”. Por cuanto la gestión cultural deberá también prever las tendencias históricas y gnoseológicas que nos permitan una reconceptualización y ampliación del campo profesional de la acción cultural.

Con globalización económica, política y cultural, las sociedades y naciones han sufrido cambios significativos, que obligan a formular políticas de reconocimiento de los derechos culturales y multiculturales. Desde el informe de la Comisión Mundial para el Desarrollo Cultural en 1998, se perciben trasformaciones cuyo impacto acontecen local y globalmente. El informe Javier Pérez de Cuéllar, como también se le hizo llamar, advertía que:

“Se está desarrollando en nuestros tiempos una cultura cívica global, una cultura que contiene nuevos elementos que deberán ser incorporados en una nueva ética global”
[3]. De esta suerte, también se cobra conciencia de que tales demandas deben convertirse en normas superior y garantías del ordenamiento jurídico político de los Estados, hecho que consolida la idea del Estado cultural.

Desde luego, estamos avanzando, pero sin una diáfana comprensión de los entornos constitucionales actuales. Por ello, debemos preguntar ¿hasta qué punto la Gestión Cultural está comprendiendo, como diría Peter Haberle, “la Constitución como cultura”? y ¿hasta dónde otorga importancia al constitucionalismo cultural? Pienso, que el propio Peter Haberle, nos responde estas interrogantes al señalarnos que “La Constitución no sólo es un texto jurídico o un conjunto de reglas normativas, sino que también es expresión de un determinado nivel de desarrollo cultural; es expresión de la autorrepresentación cultural de un pueblo, espejo de su patrimonio cultural y fundamento de sus esperanzas».
[4]

Debo subrayar, que durante el I Seminario Taller: “La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo”, llevado a cabo en Santa Cruz de los de la Sierra, Bolivia, en 2008, se abordaría críticamente la cuestión sobre la redefinición y alcance de la gestión cultural. Desde este Seminario Taller, se trazaron algunas líneas para diseñar un proyecto que problematizara y reformulara el campo de acción del agente cultural y el campo cultural, proponiendo:

“Establecer un diálogo iberoamericano sobre la definición del perfil del agente social, si es diferente o no al gestor cultural y si es así, que es lo que lo define, qué saberes y habilidades debería tener, cuales son sus fines y que aspectos de su ámbito de actuación son relevantes, para insertarse como agente de cambio social en el contexto de su comunidad o fuera de ella”.
[5]

El I Seminario Taller, concluía, entre otros puntos no menos importantes, que “En principio, podemos decir que el agente social no es solo un gestor cultural: su perfil iría más allá, abarcaría más campos de actuación y de conocimiento, podría ser un gestor cultural con un perfil más estratégico, dadas las características multidimensionales de la realidad donde opera el Agente Social. Esto incluye además, posibilitar su acción en una lógica que garantice la relación entre cultura y desarrollo.”

Como categóricamente ha dicho el Foro Interamericano de Cultura, celebrado en Medellín, evento preparatorio a la Asamblea General del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “cultura es desarrollo”; del mismo modo, el desarrollo es intrínseco a los procesos de diversidad e interculturalidad de los pueblos y las naciones.
[6]

Todo indica que en el presente siglo, las tareas se orientarán hacia campos de acción no tan ortodoxos para la gestión cultural. El nuevo territorio de la acción cultural deberá ocuparse de incentivar y concienciar sobre la interculturalidad; pero también de favorecer el necesario diálogo intercultural.

Siguiendo a Adela Cortina, se necesita un “diálogo real” entre las distintas culturas, “… no impuesto desde una cultura política determinada. Pero esta tarea significa además trabajar para que este diálogo intercultural cobre conciencia de que “…estar dispuesto a entablar un diálogo significa estar a la vez dispuesto a aceptar las condiciones que le dan sentido”.
[7] Por esta razón, la nueva labor de la acción cultural no puede limitarse tan sólo a inclusión legal de los derechos y la ciudadanía, sino también de descontruir las identidades políticas dominantes y construir otras nuevas. [8]

Por ello, el Seminario Taller en Santa Cruz, Bolivia, fuera tan oportuno en establecer este rol de “El Agente-Gestor”, cuyo objetivo sería “… invocar la participación social desde el ámbito de la cultura, con una finalidad precisa, de ampliar los espacios del ciudadano y construir una ciudadanía cultural.” Y considerar que “Sólo así la cultura podrá situarse en la base del proceso de transformación de la estructura de poder en la sociedad.”

Evidentemente, este planteamiento requiere de una propuesta epistemológica y metodológica que concrete estas aspiraciones. Norbert Lechner, al respecto de sugerir la transformación de la política como un trabajo cultural, brinda pautas que sugiere relevar la dimensión productiva, y no sólo representativa de la política; proponiendo para ello, confrontar la subjetividad social versus naturalización de lo social; el imaginario democrático versus fragmentación social; reducción privatista versus fortalecimiento de lo público; horizontes de futuro versus presente permanente.
[9]

Hasta inicios de los años 80s, era inconcebible que nos planteáramos que la gestión cultural actuara en los procesos constitucionales. Debieron acontecer profusos cambios conceptuales y de paradigmas, sobre la cultura y el desarrollo para ser concebido como campo de gestión cultural. Cambios que sobre todo, han debido ser, por la fuerza de la causa del pluralismo y la multiculturalidad. Tiene razón Alain Touraine, al decir que “Esta ansia del pluralismo es, desde luego, necesaria, y el tema del reconocimiento del otro está aun lejos de haber agotado su fuerza de transformación cultural”.
[10]

El gran reto de la acción cultural para nuestros países iberoamericanos, será la de avanzar junto al Constitucionalismo Cultural para que los principios de libertad, justicia, dignidad, igualdad se consoliden, y sean plataforma fundamental al ejercicio de la diversidad e la interculturalidad.

En esa misma perspectiva, Diego Valadéz en su estudio sobre el “Estado Constitucional” de Haberle, subraya que es imprescindible tomar en cuenta la dimensión cultural de toda constitución, ya que “…la dimensión cultural de la constitución impide fluctuaciones arbitrarias de la norma, hace predecible y controlable el funcionamiento de las instituciones, reduce la tensión entre gobernantes y gobernados, matiza la naturaleza agonista de la lucha por el poder, y refuerza el Estado de derecho mediante un sistema espontáneo, general y duradero de adhesión a la norma.”
[11]

En otro orden de ideas, la cuestión sobre los derechos culturales y la interculturalidad, desde la perspectiva de la gestión cultural, parece situarse más en la problemática que en el problema, debiendo dar respuestas a las inaplazables situaciones concretas. La nueva escalada de la modernidad, hoy caracterizada por la dessocialización y la pérdida de los valores sociales, debe ser punto de partida para una nueva praxis cultural.

Esto significa avanzar hacia una sociedad que afirma derechos y valores multiculturales, desde un nuevo paradigma. Somos testigos del fin de un paradigma de lo social, “los problemas culturales han adquirido tal importancia que el pensamiento social debe organizarse en torno a ellos”
[12]. Surgiendo un paradigma cultural, desde el cual se abren nuevos espacios, a la vez que se ciernen nuevas amenazas con la globalización y el neocomunitarismo.[13]

Para responder a tal situación habrá que hacer más asertiva la labor de la acción cultural y de los Agentes y gestores culturales; habrá que interesarnos tanto en los derechos colectivos, como de aquellos derechos del sujeto.
[14] Con esto último, reconquistar un nuevo individualismo, todavía ausente y desligado de los enfoques sobre democracia y ciudadanía cultural.

En tal sentido, las complejidades de la acción cultural y de la labor de la gestión cultural pasan necesariamente por resolver cuestiones básicas de la igualdad y las diferencias. La creación de una cultura común pública, fuera de todo liberalismo ideologizante, empieza en la construcción de un Estado plural y esto, requiere de acciones que contribuyan a una refundación del pacto social. Y sobre esta conquista, “El nuevo pacto social tiene que plasmarse en una deliberación común y en un diálogo sostenido entre las culturas y las nacionalidades que componen el Estado plural. Sólo de esta manera se pueden construir democracias constitucionales auténticamente plurales y, por ende, radicalmente participativas.”
[15]

Para terminar, quiero citar a Norbert Lechner, que en su obra “Las Sombras del Mañana” nos recuerda: “En contra de una sociedad que se niega a reconocer el origen humano de la ley que ella misma insta a obedecer, guarda vigencia la lucha de la modernidad por ser sujeto.”
[16]



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* Parte de la Ponencia presentada por Carlos Santos en el II Seminario “La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo: Interculturalidad y Derechos Culturales”.Ciudad de México, septiembre 2009.

[1] “La Formación en Gestión Cultural y Políticas Culturales”. Informe elaborado por la red iberoamericana de centros y unidades de formación en gestión cultural, IBERFORMAT, por la OEI y por la UNESCO. 2004. http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001386/138686s.pdf
[2] la Red de Centros y Unidades de Formación en Gestión Cultural IBERFORMAT, que con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Centro Nacional de las Artes –CENART de CONACULTA, en 2003 http://sic.conaculta.gob.mx/centrodoc_documentos/106.pdf

[3] Informe Javier Pérez de Cuéllar, 1995: 36-37. Es importante ver los resultados de la Conferencia de Istanbul, Turquía (1998), abordaría la relación derechos humanos, cultura y desarrollo.

[4] Haberle Peter, “La protección constitucional y universal de los bienes culturales: un análisis comparativo”, Revista Española de Derecho Constitucional, No. 54, septiembre/diciembre. 1999. N Página 28. (traducida por Carlos Ruiz Miguel). Ver en línea: http://revistas.cepc.es/revistas.aspx?IDR=6&IDN=356&IDA=25420.
[5] Ver en línea: http://www.oei.es/noticias/spip.php?article2707
[6] Conclusiones del Foro “Cultura es Desarrollo” Auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Medellín Colombia, marzo 2009. http://www.culturaesdesarrollo.org/documentos/Sintesis_FORO_culturaesdesarrollo.pdf

[7] Cortina, Adela. “Ciudadanos del Mundos: hacia una teoría de la ciudadanía”, p. 215. Alianza Editorial, 2005. Madrid España.

[8] Es interesante la visión de Chantal Mouffe, sobre el concepto de “identidad política”. Sostiene que no se puede identificar simplemente con un estatuto legal, o en todo caso, que se trate de la construcción alianzas entre intereses dados, sino de “…modificar realmente la identidad misma de estas fuerza”. “El Retorno de lo político: Comunidad, ciudadanía, pluralismo, democracia radical”. Pp. 101, 102. Ed. Paidós, 1999.
[9] Lechner, Norbert. “Las Sombras del Mañana”: La dimensión subjetiva de la política. LOM Ediciones, Santiago, Chile, 2002.
[10] Touraine Alain, ¿Podremos vivir juntos?, Ed. Fondo de la Cultura Económica, 2000, Bogotá. D.C. Colombia. P. 187.
[11] Valadéz, Diego, Peter Haberle: El Estado Constitucional, Estudio Introductorio. Página XXXIII, Universidad Autónoma de México y Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial, 2003.
[12] Touraine Alain, Un Nuevo Paradigma para comprender el mundo de hoy (2005), Buenos Aires, Paidós, 2006. p. 13
[13] Ídem. p. 123.
[14] Ibídem. Aquí cobra validez la idea de Touraine sobre “universalista individualista de los derechos” p. 204.

[15] Tubino Arias-Schreiber, Fidel. “Interculturalizado el multiculturalismo”. Artículo, Encuentro internacional sobre Interculturalidad, nov. 2001. Fundación CIDOB. Barcelona, España.

[16] Lechner, Norbert. Ob. Cit. p. 8

lunes 14 de septiembre de 2009

Red de Gestores Culturales de Iberoamérica:"Ñandutí"

Vista del público asistente al II Seminario-Taller


Concluye el II Seminario-Taller La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo: interculturalidad y derechos culturales*



Después de cinco días de trabajo, se realiza la Declaración de la Red Ñanduti de Gestores Culturales y Sociales de Iberoamérica. Se instaura como una plataforma plural y autónoma, orientada a fortalecer el trabajo de sus integrantes mediante el intercambio de conocimientos y experiencias.


Luego de cinco días de reflexión en torno a la situación cultural en países de Iberoamérica, en la que participaron promotores culturales de distintos países de habla hispana, esta tarde en la Fabrica de Artes y Oficios (FARO) de Oriente, se clausuraron los trabajos del II Seminario-Taller La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo: interculturalidad y derechos culturales, que concluyó con la Declaración de la Red Ñanduti de Gestores Culturales y Sociales de Iberoamérica.

Posterior al recorrido desde el Centro Histórico de la Ciudad de México hasta el Faro de Oriente, los asistentes al encuentro visitaron —en presencia de la titular de Cultura de la Ciudad de México, Elena Cepeda de León— la Fabrica de Artes y Oficios, encabezados por la directora de la Red de Faros de la Ciudad de México, Liliana López Borbón, quien detalló la historia de los faros en la capital del país y cómo éstos se han convertido en un modelo de red cultural en toda Latinoamérica.

En este gran espacio del oriente de la ciudad, “ejemplo de inclusión, democracia y equidad cultural en la Ciudad de México”, se dieron por concluidos los trabajos de este segundo encuentro que tuvo como motivo central el análisis de la situación cultural y la constitución de la Red Ñanduti como un colectivo Iberoamericano de profesionales de la gestión cultural, con una plataforma plural y autónoma, orientada a fortalecer el trabajo de sus integrantes mediante el intercambio de conocimientos y experiencias.

Liliana López Borbón encabezó la declaratoria que ratifica la articulación de la Red “como un espacio de reflexión y reconocimiento de los procesos culturales en Iberoamérica, así como una instancia con la posibilidad de influir en el desarrollo cultural local, nacional e internacional, con base en la experiencia e incidencia de cada uno de sus integrantes para fomentar la participación social, enmarcada en el ejercicio de los derechos culturales”.

En este mismo contexto, los integrantes de la Red Ñanduti de Gestores Culturales y Sociales de Iberoamérica —reunidos en la Ciudad de México del 7 y al 11 de septiembre— se comprometieron a trabajar para fortalecer la diversidad cultural y la interculturalidad; respetar los derechos culturales de la ciudadanía, promover el intercambio de información y experiencias en torno a los procesos en esta materia, apoyar la profesionalización de los gestores culturales y contribuir así al reconocimiento del trabajo que desarrollan.

Asimismo ratificaron su compromiso para orientar los procesos de gestión y promoción cultural para generar vínculos de aprendizaje y producción de conocimiento sobre las realidades culturales en Iberoamérica, y fomentar encuentros de formación e intercambio de experiencias en relación con la gestión y promoción cultural, convencidos de que el desarrollo cultural compete a una pluralidad de agentes culturales: instituciones públicas, organizaciones civiles y privadas, y ciudadanía.

Los integrantes de este entramado cultural, concluyeron que es necesario forjar alianzas estratégicas de trabajo interdisciplinario, proponer lineamientos y acciones que contribuyan al diseño de nuevas formas de hacer políticas culturales y desarrollar actividades y proyectos de gestión y desarrollo.

Durante estos cinco días se habló de Interculturalidad y de Derechos Culturales, y se determinó que ambos términos remiten a la necesidad de que el acto de escuchar y de respetar lo que nos es diferente, logre crear un universo plural donde se conviva y dialogue, pues “hoy el mundo habla en plural y las posibilidades de dinamizar y gestionar los procesos sociales y culturales están cada vez más relacionados con la capacidad de escuchar a los otros”, precisamente el objetivo primordial de este segundo encuentro.

Los participantes al II Seminario-Taller La participación de los agentes sociales en la cultura y el desarrollo: interculturalidad y derechos culturales e integrantes de la red finalizaron estos cinco días de debate con el planteamiento de los principios y valores que tendrán como base para su actuación, logro de objetivos y acciones: Reciprocidad, autonomía con interdependencia, interdisciplinariedad y diálogo, cooperación, colaboración y participación permanente, creatividad, transversalidad, equidad, responsabilidad, pluralidad e inclusión.

En punto de las 15 horas, se declaró formalmente clausurado este segundo encuentro de agentes culturales de Hispanoamérica en el que participó la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, y que tuvo como sedes el Museo Archivo de Fotografía y el Faro de Oriente.



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* Nota de prensa tomada del Portal de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, DF.
Ver:
http://www.cultura.df.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/boletines/2346-440-09

Fotografías disponibles :




sábado 30 de mayo de 2009

Reforma constitucional, derechos culturales y actores

Asamblea Revisora de la Constitución

Luego que la Asamblea Revisora de la constitución aprobara en primera lectura, el Artículo 53, que trata los derechos culturales, debemos reconocer el indudable éxito obtenido por el movimiento de sociedad civil e intelectuales. Las oportunas modificaciones propuestas a dicho artículo, permitieron sacar de escena la deficiente y desfasada conceptualización presentada en el proyecto de reforma constitucional.

Durante este proceso se evidenció las limitaciones de mediación y liderazgo del sector cultural tradicional, que actuó tardíamente frente al proceso. Lo cual es preocupante, debido al imperativo de una sociedad dominicana que es impactada por los influjos de la globalización cultural, así como ante la necesidad de hacer efectivo un estatuto de derechos culturales, fundamentales en la construcción de una ciudadanía cultural.

Sin embargo, en este contexto, el surgimiento del movimiento por los derechos culturales, encabezado por la Red Dominicana de Cultura Locales, junto al apoyo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-RD); la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a través de su Vicerrectoría Académica de la facultad de artes y, el Centro de Investigación y Estudios Sociales de la Universidad UNIBE (CIES-UNIBE), pudo configurar un proyecto que actuó con tino, motorizando de modo pertinente las acciones que condujeron a que sectores importantes de la sociedad civil y los intelectuales, tuvieran un espacio de representación frente a este importante escenario histórico.

Estas organizaciones se nutrieron de la participación de importantes intelectuales dominicanos que en jornadas de trabajo lograron un análisis ponderado de la la propuesta constitucional sobre derechos culturales; a la vez de obtener una reformulación más coherente, en favor de los derechos culturales, el desarrollo y respecto al concepto de Estado social democrático y derecho.

Sin lugar a dudas, la participación de nuevos actores con clara visión y alcance sobre los derechos culturales, y la determinación de impulsar una ciudadanía cultural, como fundamento del derecho a la cultura; hizo posible alcanzar mejores resultados. La reacción tardía de sectores de la cultura, que actuaron motivado sobre intereses particulares o, que no pudieron advertir las significativas diferencias entre la propuesta del Artículo 53, enviada por el Consejo Nacional de Cultura y la del movimiento de sociedad civil e intelectuales, les hizo actuar de modo periférico e inmediatista.

Por el momento, la pieza aprobada en primera lectura por la Asamblea Revisora de la constitución, acogió mediante la negociación y el diálogo una redacción más simplificada de la propuesta de las organizaciones, la cual ha sido votado de manera unánime. Vale resaltar la agudeza con la que actuó la Asamblea Revisora, frente al tema de los derechos culturales, entendiendo la contundencia de la propuesta de las organizaciones y mediando para perimitir una propuesta consensuada, la cual fuese votada sin contradicciones.

Los temores de una propuesta formulada bajo una visión reduccionista de la cultura se ha despejado por el momento. Es curioso y sintomático que las altas instancias culturales del Estado, que luego de la propuesta de reformulación realizada por las organizaciones sociales y los intelectuales, se hayan situado fuera del escenario, haciendo mutis de este proceso, el cual requiere de posturas claras y responsables.

Esperamos que en la segunda lectura se puedan afinar aspectos formales y de fondo ya advertidos, que hagan más consistentes la propuesta vota por la Asamblea Revisora a la constitución dominicana.




Artículo 53 de la Reforma Constitucional aprobados en primera lectura por la Asamblea Revisora de la Constitución:


Art. 53. Toda persona tiene derecho a participar y actuar libremente y sin censura en la vida cultural de la Nación; al pleno acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales, de los avances científicos, la producción artística y literaria. El Estado protegerá los intereses morales y materiales sobre las obras de los autores e inventores.


Párrafo I. El Estado establecerá políticas que promuevan y estimulen, en los ámbitos nacionales e internacionales, las diversas manifestaciones y expresiones científicas, artísticas y populares de la cultura dominicana; así mismo, incentivará y apoyará los esfuerzos de personas, instituciones y comunidades que promuevan, impulsen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales a nivel local, nacional e internacional.

Párrafo II. El Estado garantizará la libertad de expresión, la creación cultural y el acceso a la cultura en igualdad de oportunidades y promoverá la diversidad cultural, la democracia participativa, la igualdad entre los sexos, la cooperación y el intercambio entre las naciones.


Párrafo III. El Estado reconoce el valor de la cultura en la conformación de las identidades individuales y colectivas, por ello reconocerá su importancia para desarrollo integral y sostenible, el crecimiento económico, la innovación y el bienestar humano en general; apoyando la investigación científica, la producción cultural, así como su difusión. Protegerá, asimismo, la dignidad e integridad de los trabajadores de la cultura.


Párrafo V. El patrimonio cultural de la nación, material e inmaterial, estará bajo la salvaguarda del Estado. El Estado garantizará su protección, enriquecimiento, conservación, restauración y puesta en valor. Los bienes del patrimonio cultural de la nación, cuya propiedad sea estatal, o hayan sido adquiridos por el Estado, son inalienables e inembargables, y dicha titularidad imprescriptible. Los bienes patrimoniales en manos privadas, serán igualmente protegidos ante la exportación ilícita y el expolio. La Ley regulará la adquisición de los mismos.

lunes 4 de mayo de 2009

Forum Internacional del Cine en República Dominicana, 2009




Programa del Forum Internacional del Cine
República Dominicana, 2009



JUNIO 2009: Puerto Rico
Balance del Cine en Puerto Rico.


SEPTIEMBRE 2009: Venezuela
Historia del cine Venezolano y el proyecto Villas del Cine, auspiciado por el Estado: mitos y realidades.


JULIO 2009: España
La mujer en el cine español.


OCTUBRE 2009: Mexico
Historia del cine en Mexico y realidad de los Cine Clubes.


AGOSTO 2009: España
Panorama e Historia de los festivales de cine en Europa.
Lugar: Quinta Dominica/Recinto Miguel Sáez.
Santo Domingo/Distrito Nacional.
Hora: 7:00 PM.
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Para más información:http://www.ficine.org/